Real Sociedad Española de Física - RSEF

Posición de la Real Sociedad Española de Física sobre la situación del personal investigador del sector público de I+D en España Destacado

La Real Sociedad Española de Física (RSEF), tras constatar el progresivo deterioro del sector público investigador en los últimos años, solicita una serie de medidas urgentes con objeto de evitar que el futuro del sector español de I+D pueda quedar seriamente comprometido.

La ciencia en España ha mejorado extraordinariamente en los últimos decenios. Este crecimiento ha estado naturalmente asociado al aumento de la calidad y del número de científicos españoles, que ha permitido cubrir cada vez más áreas de conocimiento y mejorar la excelencia científica del país. Es evidente que un capital humano sólidamente formado es condición necesaria para que la investigación en España continúe mejorando y nuestro país sea internacionalmente competitivo. La investigación de calidad, innecesario es recordarlo, constituye parte esencial del progreso material y cultural de cualquier país y es indispensable para garantizar su independencia tecnológica. España no tendrá una economía sólida y verdaderamente sana sin una investigación fuerte.

Sin embargo, ese capital humano que tantas décadas de esfuerzo de la sociedad española ha costado formar se ha ido debilitando paulatina y gravemente en los últimos años. España se enfrenta a una posible ‘fuga de cerebros’ así como a un serio y pernicioso aumento de la edad media de sus científicos.

Es cierto que el establecimiento definitivo de algunos científicos españoles en el extranjero no constituye necesariamente un problema, e incluso puede favorecer relaciones científicas internacionales muy provechosas. De igual modo, las estancias temporales en centros de investigación extranjeros, imprescindibles para la formación del personal investigador, son deseables y necesarias. Pero una ‘fuga de cerebros’ motivada por la crítica situación doméstica de los últimos años es algo bien distinto: constituiría la pérdida definitiva, por emigración, de un gran número de excelentes científicos españoles, en su mayoría jóvenes y con frecuencia en el pico de su capacidad creativa. La evolución del programa Ramón y Cajal (RyC), originalmente creado para incorporar jóvenes científicos al sistema de I+D español, por ejemplo, arroja datos irrebatibles: un 90% de los investigadores de la primera convocatoria del 2001 logró establecerse permanentemente en España al cabo de los cinco años del contrato RyC, frente a sólo un 37% de la convocatoria de 2006. Los investigadores del citado programa RyC que hoy están sin contrato estable tienen ya una edad media de 42 años, de los cuales unos 17 los han dedicado a la investigación; una gran mayoría cuenta con amplia experiencia en el extranjero. En la actualidad, el sistema público de I+D español no sólo tiene dificultades para atraer a científicos de élite de otros países debido a las considerables trabas burocráticas existentes (sólo los científicos comunitarios y aquellos procedentes de países con acuerdos de trabajo pueden ser, en general, absorbidos por el sistema público de investigación), sino que está perdiendo parte de los jóvenes que contribuían decisivamente a su progreso.

Como consecuencia, las generaciones más jóvenes están siendo especial y gravemente afectadas, tanto por la falta de perspectivas de futuro, como por la escasez presente de oportunidades. Por eso constituye un motivo de preocupación el retraso de la nueva convocatoria de los programas Juan de la Cierva y Ramón y Cajal, eslabones claves de la actual carrera científica. Otro motivo de inquietud es el progresivo recorte en la financiación de proyectos de investigación, tanto por el perjuicio que implicaría para las investigaciones en curso como para los contratos de investigadores pre- y post-postdoctorales que esos proyectos pueden tener aparejados. Finalmente, la anunciada tasa de reposición cero para el empleo público, que se sumaría a la previa y prolongada escasez de contratación en el sector de la investigación, podría comprometer el futuro de muchas carreras científicas y dar lugar, entre otros efectos, a la muerte del programa RyC que tanto ha contribuido al sistema español de I+D a lo largo de sus once años de existencia.

A la luz de estas consideraciones, y ante la próxima aprobación de la Oferta Pública de Empleo y de los Presupuestos Generales del Estado, la Junta de Gobierno de la Real Sociedad Española de Física desearía manifestar la importancia de:

  1. Reforzar el Plan Nacional de I+D+i. Esto es fundamental para evitar el progresivo deterioro de la inversión española en I+D.
  2. Reactivar la oferta pública de empleo en I+D. Los organismos públicos de investigación están debilitados tras varios años de drásticas reducciones de presupuestos y número de plazas, que ni siquiera cubren las jubilaciones: los investigadores que se han ido retirando no están siendo sustituidos. La reducción y envejecimiento del capital humano investigador acarrea una importante pérdida de la competitividad del sistema público de I+D.
  3. Facilitar la absorción de los investigadores competentes ya formados, en particular de los seleccionados por el programa Ramón y Cajal, por el sistema español de I+D. De otro modo, numerosas líneas de investigación punteras, con frecuencia introducidas por científicos que han regresado a España tras años de esfuerzo y formación en el extranjero, quedarán abandonadas. Esto supondría, además, la pérdida de la inversión ya efectuada.
  4. Cuidar el capítulo de formación y contratación de jóvenes investigadores abriendo, respectivamente, nuevas convocatorias de los programas nacionales Juan de la Cierva y Ramón y Cajal, así como otros posibles en las Comunidades Autónomas y los organismos públicos de investigación.
  5. Por otra parte, quizá ha llegado el momento de establecer alternativas reales a la actual vía funcionarial en la investigación, al estilo de las plazas tenure track que existen en muchos países.

Si no se toman medidas urgentes, el progresivo deterioro del sistema público español de I+D será ya muy difícil de detener. Y, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos como puede ser la mejora de las comunicaciones, un retroceso en la investigación no podrá compensarse después con unos cuantos años de fuerte inversión cuando la situación económica mejore. Se pueden construir carreteras con facilidad en dos o tres años, pero no es posible crear ni formar equipos investigadores con rapidez por importantes que sean las dotaciones que el capítulo de I+D pueda recibir cuando la situación económica lo permita, ni la alternancia entre períodos de oferta cero con otros de relativa abundancia es la forma adecuada de que el sistema de I+D incorpore a los mejores científicos. La formación del capital humano sigue pautas mucho más lentas –y distintas- que la construcción de carreteras que sirve de comparación. La pérdida sostenida de jóvenes investigadores requerirá muchos, demasiados años para subsanarse. Si se busca un cambio progresivo del actual modelo productivo a uno basado en el conocimiento, es esencial potenciar la calidad de la investigación y en particular no perder en el camino a los investigadores más jóvenes.

La Real Sociedad Española de Física desea resaltar, además, que los porcentajes (no ya las cantidades absolutas) invertidos en investigación han sido en España tradicionalmente insuficientes. Basta recordar la evolución de los últimos tres años según los datos del Instituto Nacional de Estadística: 1.35% del PIB en 2008, 1.39% en 2009 y también un 1.39% del PIB en 2010 (cifra para 2010 aún provisional). Estos porcentajes son exiguos si se comparan con los de los países desarrollados que deberían constituir nuestra referencia natural y más aún si se comparan con el objetivo marcado en el Consejo Europeo de Lisboa en el año 2000, que literalmente establecía que “para conseguir en 2010 la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, la inversión europea en I+D debía incrementarse con miras a alcanzar el 3% del PIB de la UE en 2010”. Aunque las perspectivas en el año 2000 eran, ciertamente, muy diferentes a las actuales, el porcentaje del 3% da idea de lo lejos que se encuentra España de lo que sería deseable.

Los datos del INE muestran, además, que el aumento relativo en los tres años citados no llega al 3% (incremento que, en términos absolutos y respecto del PIB, es del 0.04% o de cuatro diezmilésimas durante ese trienio, casi nulo). Pero esas cifras son aún más reveladoras -e inquietantes- si se desglosan según el tipo de las instituciones receptoras de esos fondos. Siempre según el INE, en 2008 el 0.25% del PIB se destinó a la administración pública, 0.36% a la enseñanza superior (universidades) y el 0.74% a empresas (cifra que incluye una pequeña parte de instituciones privadas sin ánimo de lucro); en total, el citado 1.35% del PIB. En 2010 (datos del INE aquí provisionales), los porcentajes fueron del 0.28%, 0.39% y 0.72% respectivamente (en conjunto, el 1.39% del PIB, como en 2009). Por lo que se refiere al total, el presupuesto de I+D en 2010 fue de 14.588 millones de euros. Sin entrar en el análisis de los porcentajes sectoriales, éstos ya impenetrables (resulta imposible ir más allá sin estudiar detalladamente los presupuestos anuales de cada uno de los ministerios, como ha hecho la Confederación de Sociedades Científicas de España), su misma estructura demuestra que ni siquiera los modestos porcentajes globales del PIB dedicados a la investigación dan una imagen cierta de las cantidades realmente invertidas en investigación en España.

En consecuencia, esta Real Sociedad Española de Física constata que la mejora en la financiación de la investigación, tanto aplicada como básica (y, recordémoslo, no hay investigación aplicada sin investigación básica), tiene aún un largo camino que recorrer. Así pues, pese a la difícil situación económica en la que España se halla hoy inmersa, e incluso precisamente para salir de ella, esta Real Sociedad desea manifestar que sería perjudicial para el sistema de I+D español y por tanto para el desarrollo, competitividad e independencia tecnológica de España, que se continuara recortando la ya reducida inversión en este campo. Y, especialmente, en el capítulo del personal científico joven, indispensable para poder garantizar la supervivencia y el futuro de la investigación y desarrollo españoles.

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  • El verdadero valor de un hombre se determina examinando en qué medida y en qué sentido ha logrado liberarse del yo.

    Albert Einstein (1879-1955)
  • La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo.

    Isaac Newton (1642-1727)